
: UNA OPCIÓN LÚDICA DE DESARROLLO.
A propósito de los esfuerzos fallidos de las autoridades educacionales, por mejorar los niveles de aprendizaje entre los escolares básicos, les hacemos un llamado a que presten atención a las virtudes que tiene el juego de ajedrez para potenciar el desarrollo cognitivo en los niños.
En el Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, se plantea que los cuatro pilares de la educación son: a) el aprender a conocer, esto significa adquirir las herramientas necesarias para la comprensión; b) el aprender a hacer, para poder influir sobre su propio entorno; c) el aprender a convivir, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; y, por último, d) el aprender a ser , que es un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores y tiene que ver con el plano intrapersonal ( Delors, 1997).
En el marco de este informe podemos afirmar que el ajedrez contribuye a comprender el mundo, porque el mismo juego es un micromundo. En su práctica, es capaz de dotar al niño de certezas en el aprender a conocer. Y en el aprender a hacer, entrega al niño una competencia lúdica que le permite intuir las exigencias del medio en que se desenvuelve, acrecentando su iniciativa y la capacidad de asumir riesgos. En el aprender a convivir le permite valorar la diferencia, para saber ponerse en el lugar del otro, estimulando el respeto y las formas no violentas de comunicación, como el pluralismo, la comprensión y la paz,. Y por último, en el aprender a ser, el ajedrez contribuye magníficamente al desarrollo integral de los niños, porque desarrolla la sensibilidad, el sentido estético, la espiritualidad y la responsabilidad individual.
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A propósito de los esfuerzos fallidos de las autoridades educacionales, por mejorar los niveles de aprendizaje entre los escolares básicos, les hacemos un llamado a que presten atención a las virtudes que tiene el juego de ajedrez para potenciar el desarrollo cognitivo en los niños.
En el Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, se plantea que los cuatro pilares de la educación son: a) el aprender a conocer, esto significa adquirir las herramientas necesarias para la comprensión; b) el aprender a hacer, para poder influir sobre su propio entorno; c) el aprender a convivir, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; y, por último, d) el aprender a ser , que es un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores y tiene que ver con el plano intrapersonal ( Delors, 1997).
En el marco de este informe podemos afirmar que el ajedrez contribuye a comprender el mundo, porque el mismo juego es un micromundo. En su práctica, es capaz de dotar al niño de certezas en el aprender a conocer. Y en el aprender a hacer, entrega al niño una competencia lúdica que le permite intuir las exigencias del medio en que se desenvuelve, acrecentando su iniciativa y la capacidad de asumir riesgos. En el aprender a convivir le permite valorar la diferencia, para saber ponerse en el lugar del otro, estimulando el respeto y las formas no violentas de comunicación, como el pluralismo, la comprensión y la paz,. Y por último, en el aprender a ser, el ajedrez contribuye magníficamente al desarrollo integral de los niños, porque desarrolla la sensibilidad, el sentido estético, la espiritualidad y la responsabilidad individual.
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